En el diseño gráfico, los pequeños detalles son los que marcan la diferencia. Hoy quiero compartir un proyecto especial: la creación de una tarjeta de visita para una taxista que buscaba diferenciarse de lo habitual en su sector.
El objetivo estaba claro: romper con lo tradicional y, al mismo tiempo, transmitir una identidad muy marcada, la de ser canaria. Por eso aposté por una combinación de amarillo y azul, colores que evocan de forma inmediata nuestras islas y que aportan frescura y visibilidad al diseño.
Otro aspecto clave fue garantizar que el diseño fuese funcional y legible, algo esencial en una tarjeta de visita. Al final, logramos un equilibrio entre estética e identidad: una pieza con personalidad, sin dejar de lado la claridad en la información.
El resultado final cumple con el objetivo: una tarjeta que no pasa desapercibida, que transmite identidad y que ayuda a la clienta a diferenciarse en su día a día profesional.

